| Mónica Tirado: "Esto hace que mi alma esté grande" |
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Hace nueve años, Mónica Tirado (concesionaria del Club de Huasos Gil Letelier) realiza en forma gratuita la Fiesta de Navidad. Dice que le encanta hacerlo, que se prepara todo el año para ello; y con la ayuda de su personal hacen posible que los niños dializados y trasplantados vivan momentos mágicos.La primera vez que Mater realizó la celebración en este recinto, debía reunir los fondos para pagar la comida, el arriendo y el trabajo del personal; con este fin se realizaban distintas actividades, como por ejemplo, rifas. De todas maneras, las familias, debían cancelar una cuota “Recuerdo muy bien que en ese tiempo se les pedía una entrada a las mamás. Un mínimo. Yo miraba desde allá atrás que algunas pagaban con monedas. Se terminó la fiesta, se fueron, pero yo quedé con ese dolor, con ese peso en el alma, que gente pobre pagaba por su fiesta de Navidad. Al año siguiente, cuando vino Hilda a decirme lo de la fiesta, le di un valor y de atrás hice un cheque, esperando que al menos sirviera para un remedio de un chico, para una enfermedad con costos tan altos. Estaba recién iniciándose la Corporación. De ahí opté al año siguiente, por decirles que quería que vinieran sin costo, que esto lo íbamos a hacer nosotros”. El personal que trabaja en el Club de Huasos, ha sido fundamental, ya que ellos también lo hacen gratis y atienden con amor a los niños y las familias que los visitan cada año “cada vez tengo más ayuda del personal”. Durante estos años, hay dos historias de niños que le han llamado más la atención, “La historia de una chicoca que, además de ser trasplantada renal, camina con apoyo de muletas; y su madre tenía diabetes. Yo siempre le decía que se cuidara, pero hace 2 años para la Fiesta las vi llegar. La madre completamente ciega, apoyada en su hija. Fue una visión muy desgarradora. El otro caso, es de esta chica que tiene a esos cuatro hijos con estos problemas. Veo la fuerza que tiene; creo que levanta a cualquiera. Yo estaría derrumbada. Soy abuela, entonces miro a mis nietos y lo que más pido es que nunca les vaya a pasar algo así”. El lazo con los pequeños, no sólo se da durante la Navidad, ya que ella se preocupa de estar llamando para saber de los niños y cuando sabe que alguno no está muy bien de salud, los visita en el hospital “esto hace que mi alma esté grande; no porque uno lo esté donando, sino por el hecho de compartir con los niños y ver una parte que no conocemos”. La emociona ver a los niños cuando están grandes y no se quieren ir al hospital de adultos; enterarse de cómo han seguido con sus vidas, que algunos trabajan y tienen hijos. Esta relación tan cercana con ellos, hace que sienta que a pesar que se hace mucho por ayudarlos, falta mucho más, sobre todo la cooperación de la comunidad, para que la inserción laboral sea más fácil y les permita realizarse como persona. |









