Diariamente llegan a los Servicios de Salud Pública niños con infecciones urinarias que no han sido estudiadas a tiempo.
Muchos de estos casos se transforman en problemas mayores, llegando algunos al desarrollo de una enfermedad renal crónica. Esto provoca la dependencia del tratamiento de diálisis de por vida o un reemplazo renal. La realización de diálisis implica una gran soledad para los niños porque deben estar conectados a la máquina 4 horas diarias 3 veces por semana.
Sobre un 40% de los niños que llegan al daño renal terminal son de origen urológico, muchos de ellos podrían haber tenido una vida normal si su diagnóstico se hubiese realizado en forma oportuna.
Actualmente en Chile hay alrededor de DIEZ mil pacientes en diálisis y más de dos mil pacientes trasplantados. Muchos de ellos iniciaron su problema cuando niños. Muchos podrían haber evitado esto con un simple diagnóstico y tratamiento a tiempo!
Nosotros podemos evitar esto y dar una mejor calidad de vida a los niños enfermos renales en todo el país.
Hemos avanzado mucho pero aún queda un largo camino por recorrer. Tenemos un compromiso de por vida con estos niños, que nos dan las fuerzas para seguir adelante.
Nuestro desafío es darles a todos los niños de escasos recursos que padezcan alguna patología renal la mejor atención, tratamiento y diagnóstico oportuno, para que puedan tener una vida sana y libre.
En nuestras manos y las tuyas está darles la oportunidad de vivir, de llegar a ser adultos sanos, de formar una familia, de verlos sonreír, para evitar la insuficiencia renal crónica, enfermedad devastadora que no tiene cura, sólo tratamiento temporal, mediante la diálisis y el trasplante. Lo interesante es que es prevenible en un grupo importante de pacientes mediante un estudio precoz y un tratamiento oportuno.